La CARRERA DE LA MUJER 2026 no empezó el domingo 15 de marzo.
Desde nuestra perspectiva, este tipo de eventos se construyen mucho antes de la línea de salida. Durante más se aseguran reuniones, permisos, equipos y se estructura la logística necesaria para que todo funcione. Es un proceso que no se ve, pero que define por completo la experiencia.
El día previo fue determinante.
Estuvimos en montaje hasta la 1:30 AM, organizando vallas, moviendo mas de 400 cajas de Electroli, definiendo puntos clave del recorrido, zonas de llegada y espacios de activación. Ajustando detalles, resolviendo imprevistos y asegurándonos de que todo estuviera listo para recibir a más de 3000 personas en la ciudad.
Porque sabíamos que no era solo una carrera.
El domingo, la ciudad respondió.
Más de 3000 personas llegaron a correr, pero también a ser parte de algo más grande. Había una energía distinta desde temprano. Grupos organizándose, personas que corrian por primera vez, amigs corriendo juntos, mascotas y familias completas participando.
El enfoque era claro: ellas.
No desde un discurso vacío, sino desde la ocupación real del espacio. Desde la importancia de las mujeres en nuestra sociedad.
Y ahí es donde realmente cobra sentido.
Porque hablar de la mujer no es solo reconocer su presencia, es entender su impacto. Las mujeres no solo participan, sostienen, impulsan, transforman. Están en el inicio de muchos procesos, pero también en su continuidad. En el deporte, en la cultura, en la comunidad.
Correr ese día no fue solo recorrer 5 kilómetros. Fue ocupar un espacio que históricamente no siempre les ha sido dado con facilidad. Fue verse entre ellas, acompañarse, reconocerse.
Celebrar a la mujer no es un acto simbólico de un día. Es generar espacios reales donde puedan estar, crecer y liderar.
Y eso fue lo que pasó ese domingo.
La jornada inició con un calentamiento guiado por el TEAM UNITE.
Este momento nos permitió organizar el flujo de participantes, activar el cuerpo y generar una primera conexión colectiva. Más allá de lo físico, fue el punto donde todo empezó a sentirse como una experiencia compartida.
Luego vino la carrera.
Un recorrido de 5K donde cada persona lo vivió a su manera. Ritmos distintos, objetivos distintos, pero un mismo espacio. No era una competencia tradicional. Era una mezcla de reto personal, celebración y comunidad.




En la llegada, el evento no se detuvo.
Los participantes recibieron su respectivo banano y Electrolit — pero lo más relevante fue lo que sucedió después de cruzar la meta.
Decidimos implementar nuestra primera UNITE EXPERIENCE.
Un espacio UNITE.
Tuvimos zona de estiramiento guiado, regalamos stickers, termos, tulas y abanicos, y dinámicas donde las personas participaban y podían ganar premios.
Pero más allá de lo tangible, lo importante fue la interacción.
Las personas no se iban de inmediato.
Se quedaban.
Conversaban.
Preguntaban.
Conectaban.
Vimos caras nuevas y también muchas que ya hacen parte de la comunidad. Ese punto de contacto nos confirmó algo que venimos construyendo: el running es solo el punto de entrada.










A nivel operativo, el evento fue posible gracias a una articulación amplia.
La Alcaldía, el IMDRI y la Secretaría de Desarrollo Social fueron clave en la ejecución. También la Policía, la Defensa Civil, los agentes de tránsito, el equipo logístico y los voluntarios que hicieron que todo funcionara en la práctica.
A esto se suman aliados que han confiado en nosotros desde el principio como el Centro Comercial La Estación, electrolit y otras marcas que confiaron en el proceso.
Nada de esto sucede de manera aislada.
Este evento también nos deja aprendizajes.
Hay cosas que debemos mejorar, procesos que podemos optimizar y experiencias que podemos estructurar mejor. Este tipo de espacios funcionan como un punto de medición real: nos permiten ver qué funciona, qué no y hacia dónde debemos evolucionar.
No lo vemos como un resultado final.
Lo vemos como un paso dentro de algo más grande.
Porque si algo quedó claro ese día, es que esto tiene potencial de crecer.
La Carrera de la Mujer puede convertirse en un evento cada vez más sólido dentro del calendario de la ciudad. Nuestro objetivo es que la siguiente edición sea más estructurada, mejor ejecutada y con una experiencia aún más completa.
A todas las personas que hicieron parte, gracias.
A quienes corrieron.
A quienes acompañaron.
A quienes trabajaron detrás.
Y, sobre todo, a ellas.
Si estuviste, sabes lo que fue.
Si no estuviste, el próximo año es el momento.
Nos vemos en la siguiente línea de salida.